Garzón & Blázquez Abogados

Podría presentar el Despacho de Abogados al que represento, y del cual me siento enormemente orgulloso, como un despacho multidisciplinar y generalista que sin duda podrá ayudar a todo aquel cliente que lo necesite en cualquier asunto relacionado con su vida profesional y personal, pero PERMITANME que lo presente del modo en el que realmente el que suscribe desea hacerlo, gracias a haber podido comprobar a lo largo del tiempo lo que realmente para la inmensa mayoría de las personas significa contratar a un abogado.
Hace tiempo leí que para poder poner en marcha un negocio, y más en concreto un despacho de abogados, se debían seguir unas pautas, que aunque no te aseguran un futuro de éxito, sí que me han ayudado a continuar el camino que comencé hace unos años, y me ha parecido razonable compartirlo con todos los que deseen leer estas líneas, “clientes” y “no clientes”, sin los cuales todo se hubiera quedado en proyecto y gracias a todos vosotros, con vuestras opiniones y sugerencias, lleva tiempo siendo una realidad.
Es cierto, que querer tener y tener más clientes, es como una tentación para todos los despachos pero no debemos olvidar nunca lo más sagrado de nuestra profesión y es que el cliente ha depositado en nosotros lo más difícil de generar en las personas: Confianza y Credibilidad.
Si no se respetan estas reglas y si no se conoce el camino para llegar a adquirirlas, no se sabrá adónde llegar y entonces el camino habrá terminado.
Es bien sabido que, para obtener algo, primero se debe entregar algo, por lo tanto, lo primero que se debe hacer es tener bien claro si la profesionalidad del despacho será valiosa para ese cliente y si al cliente se le han generado previamente ambos requisitos de confianza y credibilidad. Si no se consigue este fin, difícilmente alguien podrá contratar al despacho, pues nadie le abriría las puertas de su hogar a un desconocido.
Es cierto que el lado profesional en la práctica del Derecho está representado por el enfoque hacia las relaciones con los clientes, pero no solo basta esa profesionalidad sino también la atención personalizada al mismo. Los clientes pueden percibir el talento técnico o académico que tiene un abogado, pero nunca podrán medirlo. Sin embargo, los clientes en lo que son expertos es en medir si ellos y sus temas son realmente valorados.
Desde nuestra óptica como profesionales del Derecho, tenemos como principal objetivo conocer al cliente, sus intereses, negocios, objetivos, inquietudes y preocupaciones, y esto es algo que no se puede suponer. Esta labor no es una actividad delegable, es un esfuerzo personal de cada abogado.
No se nos escapa, que muchos despachos tratan de destacar sus capacidades y éxitos para con los clientes, sus medios técnicos y profesionales,  y las especialidades y cantidad de clientes que tiene en cartera, pero en algunas ocasiones no se preocupan de que una vez vendido el despacho como el mejor y más  competitivo y preparado del mercado, realmente lo importante es ver los hechos desde los ojos de la persona que entra al despacho, que lo que busca es un buen servicio sin olvidar que para ella  “su problema es el mas importante”.
Somos conocedores que los resultados se cosechan en el largo plazo. Toda persona que ha logrado mejores resultados en la práctica del Derecho, ha invertido muchos esfuerzos, ha sufrido caídas y ha experimentado resurgimientos. Todos en distinta medida. No existe una “pastilla” que solucione los problemas de nuestros clientes inmediatamente, y en ocasiones no existe el antídoto para sus problemas, no nos engañemos, pero lo que si debemos hacer es que con la misma confianza que el cliente se abre al abogado y le confiesa sus interioridades, el abogado le debe devolver cuanto menos la misma confianza al escucharle, ayudarle a resolver sus inquietudes y dudas, y si el cliente sale de tu despacho diciendo “salgo mucho mejor que he venido, gracias por escucharme, veo luz al final del túnel”, ya será un éxito profesional y personal, pero eso sí, que esa confianza y esa afirmación esté basada en la credibilidad que te has ganado de cara al cliente, y no sólo en ese momento, sino desde ese momento en adelante, porque ha depositado en nosotros su confianza que para un abogado es su garantía.
A todos nuestros clientes GRACIAS por la CONFIANZA depositada en GARZÓN & BLÁZQUEZ ABOGADOS y a los futuros clientes GRACIAS por abrirnos la puerta de su casa que para nosotros será una muestra de CREDIBILIDAD en estas palabras que les dedico hoy. 
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Juan Carlos Rodríguez  Blázquez

Abogado ICAM.

Socio de GARZÓN & BLÁZQUEZ ABOGADOS.

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